Un cuadro bien cuidado dura toda la vida. Casi todo el cuidado consiste en evitar problemas.
- Luz: evita el sol directo; con los años desvanece los colores.
- Humedad: no lo cuelgues sobre una pared con humedad ni cerca de la ducha o la estufa.
- Polvo: pasa una brocha suave o un paño seco, sin presionar.
- Nada de productos de limpieza ni agua sobre la pintura. Si hay una mancha, consulta a un restaurador.
- Cuélgalo firme y revisa cada tanto el gancho y el alambre.
Tambien, si el cuadro tiene vidrio, límpialo con un paño apenas húmedo, cuidando que no escurra hacia el marco.
La guía completa está en cuadros decorativos: cómo elegir, medir y colgar.
